Después de las agradables vacaciones de invierno en la calurosa Andalucía, volvemos a casa con una determinación importante:
La primera tarea a realizar será una gran limpieza del bosque para recoger todos los plásticos, envases y diversos desperdicios que hemos heredado del antiguo propietario; sin olvidarnos de ordenar nuestros trastos, los cuales comienzan a dispersarse demasiado por la pradera.
Desde que trabajamos en el bosque siempre surgen prioridades y hemos ido dejando pasar la idea de tirar la basura encontrada un poco por todas partes. La hemos localizado y agrupado, pero es indispensable llevarla al vertedero para impedir que sea desplazada o enterrada bajo las hojas.
Algunos desechos son enormes y no pueden ser sacados del terreno, como por ejemplo una vieja camioneta oxidada casi enterrada entre zarzas y retamas. En este caso, intentaremos encontrarles una utilidad poco dañina y lo más armoniosa posible (se admiten sugerencias).
Inicio previsto para esta actividad: mediados de febrero 2008.