Volviendo a casa

Viernes 15 de febrero de 2008.
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Dejamos Madrid y sus blancas montañas para volver a nuestra húmeda pero acogedora Bretaña. Nos han llegado noticias frescas del bosque. Parece ser que todo ha estado en calma durante nuestra ausencia, los animales domésticos han sobrevivido sin mayor problema y las visitantes han respetado la propiedad privada.
Estas son las tareas que he pensado realizar durante las últimas semanas de invierno:

-  Cambiar el gallinero de lugar.
Las gallinas han limpiado casi por completo el terreno donde las instalamos durante los meses de otoño e invierno, tan sólo quedan algunas zarzas aquí y allá. Por ello quiero construir un nuevo gallinero en una zona de la pradera donde crecen abundantes hierbas. Entre ellas Rumex acetosella (Acederilla, Vinagrillo, Romacilla aceitosa, ...). Ésta es una de las plantas preferidas de las gallinas, la cual suele ser invasiva y bastante difícil de eliminar una vez instalada en el jardín. Mientras preparo su nuevo hogar, he pensado utilizar las aves de corral para ayudarme a eliminar babosas a la vez que fertilizan la tierra donde sembraremos y plantaremos los nuevos árboles. Dejaré que corran libres esperando que coman moluscos en abundancia. El único inconveniente será proteger de sus picos a los pocos cultivos que han sobrevivido.

- Continuar con la creación de setos y marcando los límites de la pradera.
Antes de marcharme del bosque, tomé medidas de la pradera con el objetivo de diseñar un mapa de la misma y poder elegir el mejor emplazamiento para cada árbol y arbusto. Lamentablemente, el método que utilicé para medir no resultó ser muy preciso y ha sido imposible sacar un buen mapa de la zona. Vuelvo a casa con la idea de comenzar todo de nuevo y poder tener algo sobre el papel para el mes de marzo.

Los primeros meses de invierno inicié la poda de los árboles que marcan el límite de la pradera con el bosque. Como ya he explicado anteriormente (ver la llegada del otoño), los corté a una altura aproximada de un metro. Después, leí en algún libro que este método de cortar los árboles para que sirvan de barrera visual se utilizaba hace mucho tiempo con excelentes resultados.
Con las ramas que sobraron de la poda, hice un seto de unos dos metros de altura por casi dos de ancho. Éste aún sigue en pie. De modo que es una buena técnica para definir los límites de la pradera y protegernos de visitas poco deseadas, mientras crecen los arbustos plantados para tal fin.
Voy a extender esta experiencia a todas las áreas de la pradera que se presten para ello.

- Podar todos los sauces reservados para utilizar sus ramas en la elaboración de cestas, muebles y construcciones en el jardín.

- Iniciar la limpieza del bosque (ver artículo limpieza de primavera).

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